jueves, 20 de octubre de 2011

Poesía, memoria y café

Daniella Wagner


El poeta granadino Luis García Montero y la novelista madrileña Almudena Grandes inauguraron el ciclo de conferencias A Espanha na literatura brasileira, promovido por el Instituto Cervantes de Río de Janeiro.

Durante el Café Literario, los escritores hablaron de sus obras, sus procesos de creación, y de la relación autor/lector.

Según García Montero, los libros son un espacio público donde se establece una relación entre dos conciencias orgullosas de sí mismas: la conciencia del lector y la conciencia del autor.

Luis García Montero
Foto: Cíntia Paiva
“Yo decía que nos dedicamos a la literatura porque somos lectores. Yo cuando soy lector me apropio con mi conciencia de lo que ha escrito el autor y la historia acaba siendo mía, el argumento es compartido y aprendo muchas cosas cuando me pongo en lugar del otro. Yo aprendí mucho sobre la rebeldía, la vida, la muerte, el amor, leyendo a poetas, leyendo a novelistas y ensayistas.”

El poeta habló sobre el pacto autor/lector: “Ese pacto de aprender mucho de tí mismo cuando eres capaz de ponerte en el lugar del otro, del autor, es muy parecido al pacto del autor también porque el autor, cuando escribe, de alguna manera se pone en lugar de un lector ideal, que es un poco su propia conciencia… te inventas un lector… entonces el libro es un espacio público donde dos conciencias firman un contrato muy especial porque uno aprende mucho de sí mismo, a ser dueño de sus propias opiniones cuando se pone en lugar del otro…”

Almudena Grandes
Foto: Cíntia Paiva
Almudena Grandes destacó la importancia de la memoria histórica, siempre presente en sus libros, y habló sobre el proyecto de escribir hasta 2018 seis novelas en las que pretende contar historias de ficción pasadas de 1939 a 1964, o sea, 25 años después de la Guerra Civil: “La memoria no es un tema literario, es un tema que abarca toda la sociedad”.

Añadió que todos los países que han vivido una dictadura se parecen, pasaron por experiencias parecidas: “España es un país difícil que ha  tenido una historia muy difícil aunque solo sea porque durante la mitad del siglo XX hemos ido en la dirección contraria a la del resto de Europa y nunca en la misma velocidad hasta que se murió Franco y se ha establecido la democracia…”

Luis García Montero, a su vez, además de hablar sobre su placer por la lectura (“Los escritores primero somos lectores apasionados”), reflexionó sobre poesía y su función social: “Los sentimientos son también históricos. El trabajo de los poetas no es juntar palabras bonitas sino preguntar lo que es ser mujer o ser hombre en determinado momento histórico”.

El poeta agregó: “El que soy y dónde estamos tiene mucho que ver con la experiencia concreta de lo que vas viendo, de lo que vas mirando. Por eso yo no creo en las identidades cerradas. Una de las cosas que me han enseñado la poesía y la literatura es descreer en la identidad de yo soy y despertar cada vez más la identidad de yo hago. Creo que la identidad del ciudadano es la identidad de yo hago, no la identidad de yo soy.”

Según Montero, el género tiene un público ejemplar en su país porque la poesía ha formado parte de la construcción sentimental de la gente.

“Creo que los poetas españoles no podemos quejarnos. A diferencia de lo que ocurre en otros países europeos (Italia, Alemania y Francia), la poesía española tiene un público notable. En ese sentido me parece que podemos estar contentos. Creo que eso se debe a que en España la poesía ha formado parte de la educación sentimental de los españoles. Durante la dictadura, los cantautores hicieron una labor fundamental en la divulgación de la poesía”, dijo.

El poeta mencionó a Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade, Mario Quintana y Nélida Piñon como escritores brasileños conocidos entre los lectores españoles.
                                            
Poesía de la experiencia: un origen muy peyorativo

Se dice que la poesía de Luis García Montero muestra una de las tendencias más valiosas de la lírica española contemporánea, lo que llaman “poesía de la experiencia”.  El poeta explicó que al principio no le gustaba el término puesto que tenía una intención muy despectiva.

“En los años 70 en España estaba muy de moda una poesía culturalista. Que un poema contase una historia que sucediese en un barrio de Madrid era feísimo, mejor que sucediese en una ciudad como Venecia o en los jardines del Palacio de Versalles aunque su autor nunca hubiera estado allí. Cuando se empezó a escribir una poesía que ocurría en las calles, entre taxis, con gente que iba a los bares, los poetas más culturalistas empezaron a decir ‘esta poesía no tiene interés ninguno, es una poesía de la experiencia de lo que ocurre en la calle’.”

Aunque al principio era una poesía que se criticaba mucho, - considerada como de poco valor literario, poco formalista, que intentaba utilizar el lenguaje de la comunidad, de manera que la experiencia poética no fuera una experiencia de un ser raro, de un héroe, sino de un ciudadano también normal -, Montero confesó que al final ha acabado tomando cariño al término.

“Yo creo que buena parte del diálogo que la poesía española actual establece con los lectores ha tenido que ver con que se ha hecho una poesía capaz de llegar a los lectores. Desde luego yo no creo que sea mala la literatura la que intenta llegar al corazón de la gente... Yo como autor he intentado dedicarme a eso.”

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Una pareja también apasionada por la política

Daniella Wagner

Después del Café Literario, los autores conversaron con Los Insistentes sobre política, sobre el movimiento 15-M y sobre los medios de comunicación.

Almudena Grandes destacó que el 15-M ha conseguido “lo más difícil que era sobrevivir al verano”, puesto que en España en verano se para todo.

“Yo creo que ha sido muy importante, primero y fundamental porque estamos viviendo a nivel global una crisis que se plantea como una crisis económica, pero creo que es un cambio de ciclo que a lo que se va es a liquidar el estado del bienestar en los países donde existe e impedir que se consolide en los países donde aún no existía.”

La escritora añadió que, en los útlimos tiempos, era asombrosa la pasividad con la que las sociedades asistían a este despojo de derechos consagrados en siglo y medio de lucha constante sindical y que ahora se están perdiendo.

 “Parecía que habíamos olvidado esta máxima de que los derechos que no se defienden se pierden. De repente aparece el 15 de mayo, que se origina en una convocatoria que tenía un título muy significativo de la Juventud sin Futuro y ponía debajo sin casas, sin trabajo, sin miedo…”

Para ella, el 15-M ha cambiado el panorama político español y ya no se puede hacer cualquier cosa sin esperar que salga la gente a las calles a protestar, como por ejemplo ahora con la campaña de protesta que hay contra el recorte en la educación pública.

“Creo que ha significado un soplo de aire fresco y un momento de regeneración profunda de la vida política española. Vivimos días muy duros, nos esperan todavía tiempos más duros y es importante que desaparezca esa pasividad con la que la gente se está dejando arrebatar conquistas sociales que ya han costado mucho trabajo”, dijo la novelista.

Juventud, botellón y el 15-M

Luis García Montero destacó el papel de la juventud en el 15-M como un gran acontecimiento: “A mi me parece que en la cultura española en los últimos años se había manipulado mucho la palabra juventud. Quizá porque se tenía escrito un guión para ella. Se hablaba de que el joven era descomprometido, consumista, lo único que le interesaba era su propio hedonismo, el botellón y de pronto el 15-M ha demostrado todo lo contrario.” Según él, este guión ha sido escrito por la telebasura, por los grandes medios.

El concepto de juventud en la historia de la cultura española, en la opinión del poeta, “ha estado siempre muy cargado porque España ha sido un país que ha vivido muchas contradiciones históricas.”

Con el fracaso de la I República, resaltó el escritor, los jóvenes fueron los encargados de cambiar España. “Eso pasó también en la II República y después… la caricatura de los jóvenes era de unos barbudos de pelo largo conspirando clandestinamente en las cafeterías, en los bares, para salir a las calles, transformar el país y traer la democracia.”

Cuando de pronto llegó la democracia, explicó Montero, España avanzó mucho económicamente y parece que la juventud se quitó un peso de encima: “Como ya no tienen más que transformar la historia de España se van a dedicar a disfrutar. Entonces la caricatura del joven es el botellón, las plazas se llenaron no para pelear políticamente sino para divertirse y emborracharse. El 15-M ha supuesto que los jóvenes son capaces de volver a un guión que no lo había escrito el poder español para ellos.”

Así como su mujer, Luis García Montero cree que esta no es una crisis económica sino una crisis de valores y de cultura: “La crisis está siendo una excusa para reorganizar la sociedad. Se están recortando derechos sociales, de los trabajadores, se está transformando la legislación laboral. No estamos viviendo una crisis de dinero, lo que se está intentando es que el dinero que hay se acumule en menos manos y para acumular dinero lo que hay que hacer es quitárselo a los que están trabajando…”

Los medios de comunicación

El poeta fue enfático al contestar si creía que los medios de comunicación influían en la formación de conciencia de las personas: “El desarrollo tecnológico no es simplemente el desarrollo de la medicina, de la aviación, es también el control de las conciencias. Hoy el 90% del conocimiento que tiene la gente de la realidad le llega mediatizado por los medios de comunicación y los medios han dejado de ser órganos de información para convertirse en negocios.”

Afirmó que los grandes medios, los grandes periódicos, las grandes televisiones no son centros de periodismo informativo, son centros de negocios y están en manos de grandes grupos inversores: “En ese sentido, cuando informan no informan para decir la verdad, informan para hacer negocio. Hoy quien manda en un periódico, en una televisión, no es un periodista, es un gerente.”

A lo que añadió Almudena: “Hubo un tiempo que los partidos políticos tenían periódicos y ahora los periódicos tienen partidos políticos”.
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jueves, 13 de octubre de 2011

La voz del poeta

Los Insistentes

Luis García Montero / Foto: Cíntia Paiva
La POESÍA es una de las manifestaciones literarias más antiguas que se conocen. Es difícil establecer su origen , se han estudiado inscripciones jeroglíficas egipcias del año 2.600 a.C., y se las considera las primeras poesías de las que hay registro.

Por definición, la POESÍA es la manifestación de la belleza a través de la palabra y es capaz de transmitir profundos sentimientos. Podemos conocer un poco de esta manifestación literaria en nuestros días gracias a los poemas de Luis Garcia Montero.

El poeta ha participado junto a su mujer, la escritora Almudena Grandes, en el Café Literario celebrado en septiembre en el Instituto Cervantes de Río de Janeiro. Publicaremos próximamente otros artículos sobre el evento.

Pincha aqui para oír cuatro de los poemas – Dedicatoria, En llamas, La inmortalidad y Primer día de vacaciones – en la voz del poeta.Y si quieres acompañar la audición leyendo los textos, pincha en Leer más.
 

Dedicatoria
Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.



En llamas
Canciones que no pueden ser cantadas,
banderas que me manchan con su sangre las manos,
libros oscurecidos por el tiempo,
plazas que sólo existen en las fotografías.

Como el águila vivo
en un bosque incendiado.
El brillo de mis ojos es de llamas extrañas.
Me persiguen las ascuas de una luz enemiga.

Y vuelo, vuelo,
sin un lugar a salvo, sin poder detenerme.

La inmortalidad
Nunca he tenido dioses
y tampoco sentí la despiadada
voluntad de los héroes.
Durante mucho tiempo estuvo libre
la silla de mi juez
y no esperé juicio
en el que rendir cuentas de mis días.

Decidido a vivir, busqué la sombra
capaz de recogerme en los veranos
y la hoguera dispuesta
a llevarse el invierno por delante.
Pasé noches de guardia y de silencio,
no tuve prisa,
dejé cruzar la rueda de los años.
Estaba convencido
de que existir no tiene trascendencia
porque la luz es siempre fugitiva
sobre la oscuridad,
un resplandor en medio del vacío.

Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles
de las miradas insistentes,
el mar tuvo labios de arena
igual que las palabras dichas en un rincón,
el viento abrió sus manos
y los hoteles sus habitaciones.
Parecía la tierra más desnuda
porque la noche fue,
como el vacío,
un resplandor oscuro en medio de la luz.

Entonces comprendí que la inmortalidad
puede cobrarse por adelantado.
Una inmortalidad que no reside
en plazas con estatua,
en nubes religiosas
o en la plastificada vanidad literaria,
llena de halagos homicidas
y murmullos de cóctel.
Es otra mi razón. Que no me lea
quien no haya visto nunca conmoverse la tierra
en medio de un abrazo.


La copa de cristal
que pusiste al revés sobre la mesa,
guarda un tiempo de oro detenido.
Me basta con la vida para justificarme.
Y cuando me convoquen a declarar mis actos,
aunque sólo me escuche una silla vacía,
será firme mi voz.

No por lo que la muerte me prometa,
sino por todo aquello que no podrá quitarme.


Primer día de vacaciones
Nadaba yo en el mar y era muy tarde,
justo en ese momento
en que las luces flotan como brasas
de una hoguera rendida
y en el agua se queman las preguntas,
los silencios extraños.
       
Había decidido nadar hasta la boya
roja, la que se esconde como el sol
al otro lado de las barcas.            

Muy lejos de la orilla,
solitario y perdido en el crepúsculo,            
me adentraba en el mar
sintiendo la inquietud que me conmueve
al adentrarme en un poema
o en una noche larga de amor desconocido.
     
Y de pronto la ví sobre las aguas.

Una mujer mayor,
de cansada belleza
y el pelo blanco recogido,
se me acercó nadando
con brazadas serenas.
Parecía venir del horizonte.
       
Al cruzarse conmigo,
se detuvo un momento y me miró a los ojos:
no he venido a buscarte,
no eres tú todavía.
    
Me despertó el tumulto del mercado
y el ruido de una moto
que cruzaba la calle con desesperación.
Era media mañana,
el cielo estaba limpio y parecía
una bandera viva
en el mástil de agosto.
Bajé a desayunar a la terraza
del paseo marítimo
y contemplé el bullicio de la gente,
el mar como una balsa,
los cuerpos bajo el sol.
      En el periódico
el nombre del ahogado no era el mío.
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jueves, 6 de octubre de 2011

Tierra de Mujeres: Los Mosuo


La etnia Mosuo y su peculiar modo de vivir es el tema del documental Tierra de Mujeres: los Mosuo, de la cineasta china Xiaodan He, hija de antropópologos y descendiente de una rama de este pueblo. Después de ver el documental, Mara Rigaud Pantoja, Saionara Mendes y Márcia Andréa dos Santos Paz han querido escribir sus comentarios para Los Insistentes:  

Mara Rigaud Pantoja

El documental Tierra de Mujeres trata de la etnia Mosuo, una comunidad regida por el matriarcado localizada en el sudoeste de China, a los pies del Himalaya. A mi me encantó conocer los rasgos culturales de este grupo.

El aislamiento de la región ha permitido que el sistema del matriarcado surgiera y se mantuviera, incluso en tiempos del comunismo. Me fascina pensar que todavía existen grupos como los Mosuo.

Tienen una organización social muy distinta, en cuyas tradiciones se destaca la inexistencia del matrimonio. No existen maridos. La vida social es armoniosa y si algo ocurre, pueden buscar a otra pareja. La propiedad pasa de madres a hijas y son las mujeres las que toman las decisiones importantes. Los hombres colaboran en las tareas pesadas del campo pero son las mujeres las que asumen lo demás. El grupo familiar está formado por una mujer, sus hijos, su madre, sus hermanos, sus hermanas y los hijos de esas hermanas. No existe la figura del padre y el tío materno es quien asume la figura masculina en relación a los niños.

Cuando cumple trece años, la mujer Mosuo recibe la llave de su propia habitación y, a partir de ese momento, puede tener relaciones sexuales con los hombres que quiera. La mujer que tiene una unión libre no es mal vista en su comunidad. Los encuentros se realizan a partir del anochecer y los hombres vuelven a sus casas maternas antes del amanecer. Cuando hay hijos, son adoptados por la madre. Hay quien dice que los hombres se vuelven irresponsables. Yo no diría eso. Lo que pasa es que trabajan para sus hermanas.

Los hombres y mujeres nunca viven juntos. A mi modo de ver, el vivir diario termina en peleas y separación. No los unen el dinero ni los hijos. No se sienten parte de la misma familia. Se mantienen juntos solo por el afecto. Así que cuando este desaparece, nada los une y se separan.

En los años 70, después de la revolución cultural, se intentó imponer el matrimonio y la monogamia pero las tradiciones culturales de los Mosuo se mantuvieron. Sin embargo, es necesario reflexionar sobre cuánto las nuevas rutas comerciales, las carreteras y el turismo modificaron el aislamiento y las tradiciones de los Mosuo.

Me sienta fatal que los turistas no respeten sus tradiciones. Quieren satisfacer sus fantasías sexuales con las jóvenes Mosuo, sin percibir el contexto en que ellas viven. No comprenden que la unión libre no es sinónimo de libertinaje ni de libertad sexual desreglada. Por otra parte, muchas jóvenes Mosuo son llevadas, por varios motivos, a la prostitución, contribuyendo al mal comportamiento de los turistas.

Saionara Mendes 

En principio me encantó saber que es posible vivir en una organización femenina con esa división de tareas en paz y con felicidad. ¡Es fantástico! Me fascina esa sociedad femenina ya que no se distancian de sus hijos, forman una familia de sangre y la mantienen unida.

La figura paterna no tiene un papel importante, pues los padres no conviven con sus hijos. Viven en las casas de sus madres con sus hermanas, hermanos y sus sobrinos.

Las chicas cuando cumplen trece años pasan a llevar un vestido de mujer y así son consideradas mujeres.

Es normal que los hombres visiten a las mujeres por la noche y temprano vuelvan para sus casas. Cada relación dura el tiempo deseado. Pienso, ¿cómo no se enamoran y no sufren cuando el otro no le desea?, ¿no sienten celos? Además, cada uno puede mantener relaciones con más de un compañero. Después de los años 60, con el comunismo, la civilización Mosuo pasó a ser considerada promiscua, pero con el tiempo volvió a ser aceptada.

Un sitio precioso y con su civilización diferente pasó a atraer el turismo. Las personas pensaban que el sexo libre defendido por los Mosuo era una práctica sin reglas. Tanto los hombres como las mujeres se sintieron mal con la visión y el comportamiento equivocados de los turistas.
Creo que lo que pasa es que los turistas no están preparados para entender el modo de vida tan diferente de los Mosuo. Aunque los turistas no estén de acuerdo deberían respetar esa civilización antigua, pues están en sus tierras y en contacto con sus costumbres. Ese antiguo modo de vida sobrevivió por tanto tiempo, con tanta felicidad y ahora está próxima al fin y quizá abocada a ser conocida o recordada solamente en los libros de la historia de la humanidad.

Los Mosuo fueron seducidos por la nueva realidad traída por sus visitantes. En la actualidad hay pocos que persisten en las tradiciones. La civilización moderna y los medios de comunicación son muy poderosos.


Márcia Andréa dos Santos Paz

Me encanta la sociedad Mosuo, es una sociedad matriarcal, son las mujeres quienes ocupan los principales puestos y son responsables de todas las decisiones incluso en la hora del sexo.

Me fascina la cultura Mosuo, es una cultura diferente a la que estamos acostumbrados. No hay contrato matrimonial, ellos viven una unión libre. Cuando una mujer y un hombre se corresponden mantienen una relación que puede durar veinte años o días con cada uno viviendo en su casa. Los encuentros ocurren por la noche y cuando ellos sienten deseo. Si el amor acaba, se separan y están libres para vivir otras relaciones.

A los trece años las chicas son sometidas a un ritual que las convierte en adultas preparadas para tener relaciones sexuales.

Los hijos de las relaciones Mosuo son criados siempre por las mujeres. No existe la palabra padre y, en algunos casos, se desconoce quiénes son los padres de sus hijos.

Sin embargo, los hombres no son tratados como personas inferiores, son amados, respetados y criados con cariño por las madres y cuando crecen ayudan en la crianza de los niños de sus hermanas, son los tíos que representan la figura paterna.

A mi modo de ver es una cultura que tiene que ser respetada como cualquier otra. Los Mosuo quieren respeto por su forma libre de vivir. No hay cobranzas y tampoco disputas. Para ellos es una forma de vida feliz y sin compromiso.

El turismo es bueno para el desarrollo de la población Mosuo, pero es una amenaza. Muchos turistas son atrevidos y buscan realizar sus fantasías sexuales, piensan que el modo de vida de los Mosuo es pervertido y no comprenden que es una tradición.

Al final, con tantos turistas, ¿cómo mantener la tradición?


Los Mosuo: Libertad sexual | Raul Espert


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